Adicciones con sustancia (alcohol, cannabis, cocaína, heroína, ...)

El alcohol es la droga más consumida y aceptada por la sociedad. Un 9,3% de la población bebe a diario y se pueden considerar con un consumo problemático. También el alcohol es de las drogas más peligrosas de tratar, principalmente en su primera fase de desintoxicación.

Cuando tenemos una dependencia al alcohol, ésta es psicológico y física. La dependencia psicológica es un deseo o impulso irrestible de consumir alcohol. La dependencia física o síndrome abstinencia se manifiesta cuando una persona que ha tomado alcohol durante un tiempo deja de tomarlo de forma repentina.

Qué síntomas podemos detectar para reconocer una adicción al alcohol: Consumo muy intensivo en períodos muy breves, enfermizo (binge drinking), pérdida del control del consumo, uso intoxicador y no social del alcohol, beber en ayunas, beber para afrontar situaciones complicadas. Además de manifiestan determinados patrones; problemas sociales, familiares, laborales, olvidos, despistes, disminución de la capacidad de control, pérdidas de consciencia de la realidad y mentiras.

Cuando el consumo de alcohol se realiza mezclando otras sustancias tóxicas aumenta su peligrosidad. El tratamiento a la dependencia al alcohol o alcoholismo es un proceso de riesgo, con lo que se precisa una acompañamiento profesional.

Es un potente estimulante del sistema nervioso central y una de las drogas más adictivas que existe. Sus efectos inmediatos son potentes, generando excitación, sensación de aumento de energía y menor necesidad de descanso, estado de alerta, falsa sensación de agudeza mental y, por tanto, aumento de las conductas de riesgo.

La cocaína actúa directamente sobre los circuitos responsables de la gratificación y el placer por lo que su consumo continuado reduce la capacidad de experimentar placer de manera natural lo que puede terminar derivando en depresión.

La dependencia principal a la cocaína es la psicológica y su consumo mantenido en el tiempo (aunque sea en pequeñas dosis ocasionales) está relacionado con cambios bruscos de humor, trastornos paranoides, cuadros de psicosis e incluso esquizofrenia. Además, provoca daños graves a nivel cerebrovascular, neurológico, gastrointestinal y respiratorio.

Desde Doctor Adicciones diseñamos una intervención terapéutica individualizada que encaminada a que el paciente recupere la capacidad de sentir placer, que aprenda a reconocer y gestionar sus emociones, restaurar sus relaciones y pueda así, recuperar el control de su vida sin la necesidad de depender de ninguna sustancia.

Habitualmente nos referimos al cannabis como hachís o marihuana, pero ambos provienen de la misma planta cuyo consumo tiene efectos muy nocivos para el ser humano ya que llega muy rápidamente al cerebro donde se acumula y se va eliminando muy lentamente.

Se trata de la sustancia ilegal más consumida en el mundo por personas de todas las edades, lo que supone que exista una baja percepción del riesgo y de las consecuencias negativas que tiene. Se suele tener la creencia de que al tratarse de un producto natural no daña a la salud, pero es falso, ya que natural no es sinónimo de inofensivo. Está demostrado que el consumo habitual provoca una serie de daños orgánicos y psicológicos, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias, así como diferentes trastornos del sueño, del estado del ánimo (ansiedad, depresión, ataques de ira con o sin agresividad), de personalidad y psicosis. Además, sus efectos a largo plazo provocan daños que disminuyen las funciones de atención, concentración, abstracción y memoria, dificultando por tanto la capacidad para estudiar y adquirir nuevos aprendizajes.

A través de nuestro tratamiento individualizado podemos ofrecer información real sobre los efectos del cannabis para abandonar su consumo y mejorar el estado de ánimo, la capacidad mental y (re) establecer relaciones sociales sanas y enriquecedoras.

La heroína es una droga depresora del sistema nervioso central y cuando se consume activa en el cerebro el "sistema opioide" que es el encargado de regular la sensación de placer.

Se trata de una droga altamente adictiva precisamente por su papel en el cerebro, ya que produce cambios muy rápidamente que obligan a su administración continuada y, si no se produce, aparece un síndrome de abstinencia con sensaciones físicas muy desagradables.

Al principio del consumo los efectos inmediatos son muy placenteros, pero poco después pueden aparecer náuseas, deterioro de la función mental, cardiaca y respiratoria. Cuando se produce la adicción, toda la vida de la persona gira alrededor de la búsqueda, obtención y consumo de la heroína, dejando de mostrar interés por su entorno, familia, amigos y responsabilidades de la vida diaria.

Aunque tradicionalmente se ha pensado que lograr dejar la heroína es prácticamente imposible, los tratamientos actuales son altamente efectivos.

Desde Doctor Adicciones contamos con un equipo de profesionales especializados que diseñarán el plan de intervención más adecuado para cada paciente, combinando la terapia farmacológica con la psicoterapia.

Al igual que no todas las adicciones son iguales, tampoco lo son las personas que las padecen. Por este motivo, desde Doctor Adicciones siempre se va a diseñar un plan de intervención personalizado para cada caso, teniendo en cuenta una perspectiva biopsicosocial que incluya todas las áreas de la persona: médica, psicológica y social.

Además, en la medida de lo posible se debe incluir a la familia como pilar fundamental en la recuperación del proceso terapéutico.

Plan general de intervención ante adicciones con sustancia:

Evaluación de la motivación para el tratamiento, preparación para el cambio y establecimiento de objetivos terapéuticos. "

Desintoxicación: Intervención sobre los efectos agudos del cese del uso de drogas. Esta etapa puede requerir de tratamiento farmacológico así como ingreso temporal en una comunidad terapéutica cuya duración varía en función de la historia de cada paciente. "

Deshabituación: es la fase más larga ya que tiene como objetivo principal mantener la abstinencia en el tiempo y esto incluye potenciar el cambio de hábitos y conductas así como el entrenamiento en la prevención de recaídas. Requiere de un abordaje multidisciplinar. "

Reinserción social: En esta fase se promueve la autonomía del paciente, promoviendo su plena reinserción en la sociedad para alcanzar un estilo de vida normalizado. Se van a potenciar las variables relacionadas con la salud, pero también con la actividad laboral y las relaciones sociales y familiares. "

Seguimiento: acompañamiento en el tiempo para ofrecer apoyo y soporte.

Si necesitas más información no dudes en hacernos una consulta o llamar al 684 30 45 43 sin compromiso. Estamos para ayudarte y aclararte todo lo que necesites. Para ti o un familiar

Adicciones sin sustancia (ludopatía, tecnologías, compras, sexo,..)

Cuando el juego en lugar de provocar entretenimiento, placer o favorecer conductas sociales comienza a generar angustia, depresión y aislamiento es porque se ha convertido en un trastorno adictivo que, como el resto, se caracteriza por conductas problemáticas que afectan a la vida personal, familiar, laboral y social.

El juego llega a absorber tanto a la persona que ésta solamente piensa y actúa en función del mismo, dejando en segundo plano el resto de objetivos y responsabilidades. Se genera una incapacidad para controlar los impulsos y deseos de jugar, afectando al estado de ánimo (irritabilidad, mal humor, baja tolerancia a la frustración, ansiedad, preocupación intensa, insomnio, etc.).

La exposición permanente a juegos de azar y apuestas tanto en salas como en Internet, así como el hecho de tener "ganancias" temporales hacen especialmente complicado que la persona pueda abordar el problema por sí misma, por lo que se hace muy necesario contar con el apoyo de personas expertas para lograr su abandono definitivo.

En Doctor Adicciones contamos con un equipo de profesionales expertos en adicciones sin sustancia que diseñan un plan de intervención terapéutico específico para cada persona en función de sus necesidades particulares, poniendo especial empeño en detectar las creencias distorsionadas de que pueden predecir los resultados y que tienen algún tipo de habilidad especial para saber cómo va a actuar el azar en la siguiente jugada.

La mala gestión de las redes sociales, el abuso de internet, de videojuegos o la exposición continuada a dispositivos móviles pueden degenerar en problemas de conducta, dificultades en las relaciones sociales y en la gestión de las emociones.

El uso abusivo o sin control de las nuevas tecnologías provoca tolerancia (necesidad de aumentar el tiempo de exposición cada vez más), dependencia y abstinencia, similar al experimentado en el consumo de sustancias tóxicas. Al igual que sucede con el resto de las adicciones, las personas que las padecen ven cómo su vida gira en torno a los dispositivos tecnológicos, provocando un grave deterioro de su vida personal, familiar y social.

Por las características específicas de esta adicción, son los adolescentes los más propensos a desarrollarlas. Se calcula que en España el 18% de la población entre los 14 y los 18 años realiza un uso abusivo de las nuevas tecnologías.

Algunos de los indicadores de una adicción a las nuevas tecnologías pueden ser:

- Dificultades para conciliar el sueño

- Irritabilidad al sentirse desconectado digitalmente

- Aislamiento social

- Descuidar rutinas y actividades de la vida diaria ajenas a las nuevas tecnologías

El acceso a las nuevas tecnologías en prácticamente cualquier ámbito de la vida hace más vulnerables a las personas que lo sufren, convirtiéndose en una adicción que precisa una intervención específica y el acompañamiento de profesionales especializados en este tipo de adicciones.

El sexo es un área fundamental de la vida y del desarrollo personal. Cuando la satisfacción sexual se ve alterada por la necesidad constante de mantener encuentros sexuales de forma compulsiva y descontrolada y se presentan dificultades para apartar la mente de pensamientos y fantasías sexuales es posible que se esté desarrollando una adicción.

La adicción al sexo afecta en los estados anímicos provocando tristeza, irritabilidad, ansiedad, inquietud y sentimientos de culpa.

Además genera otros efectos como el insomnio o un apetito sexual desmedido que provoca conductas inadaptadas que terminan afectando a las relaciones personales, en especial a las amistades, relaciones familiares y/o de pareja, provocando dificultades para vincular o compartir.

Aparecen sentimientos de miedo, soledad y estrés al no sentirse capaz de controlar la situación. Es una adicción que se tiende a ocultar y vivir en soledad por los sentimientos de incomprensión y vergüenza que la acompañan.

La adicción al sexo requiere una intervención específica que ayude a recuperar la sensación de control y la capacidad de disfrutar de la intimidad sexual de forma plena y saludable.

La adicción al trabajo es una necesidad excesiva e incontrolable de trabajar bajo una presión autoimpuesta que termina afectando a la salud, al bienestar y a las relaciones con el entorno.

La adicción al trabajo se materializa en una implicación excesiva de la persona en su actividad laboral que produce un abandono casi completo de las responsabilidades familiares, las relaciones personales y las actividades de ocio, generando sentimientos de soledad e incomprensión por los demás.

Las personas que padecen una adicción al trabajo suelen ser muy perfeccionistas, autoexigentes y pueden sufrir ansiedad, estrés, insomnio, depresión, tendencia al aislamiento social, cansancio, irritabilidad y problemas de salud relacionados con alteraciones cardiovasculares, problemas gástricos, hipertensión o tensión muscular elevada.

Además, se asocia también al uso o abuso de sustancias psicoactivas que les aumentan su percepción de rendimiento, lo que complica aún más su situación.

La adicción al trabajo, como cualquier otra conducta adictiva, es negativa para el sujeto porque le hace dependiente de una situación que perjudica su salud psicofisiológica, y altera su entorno sociofamiliar y laboral y, por tanto, requiere de un tratamiento específico llevado a cabo por profesionales expertos.

El trastorno por compras compulsivas o también conocido como oniomanía es un trastorno psicológico del control de impulsos caracterizado por preocupaciones excesivas relacionadas con las compras y por la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos superfluos, acompañados de sentimientos de ansiedad, irritabilidad o malestar, y consecuencias muy graves como el endeudamiento o la consecución de conductas delictivas.

Estos comportamientos se producen de forma poco adaptativa, con compulsión y generando gran vergüenza en quien la realiza, así como dificultades en las relaciones personales y conductas poco ajustadas y socialmente rechazadas, por lo que habitualmente dichas acciones se realizan en solitario y procurando ocultarlas a las personas más cercanas.

Esta adicción no guarda relación con el poder adquisitivo de la persona y frecuentemente generan graves dificultades económicas a quienes las padecen por lo que su tratamiento requiere de un abordaje integral de la persona y debe ser llevado a cabo por profesionales expertos que conozcan la naturaleza de la adicción y diseñen un plan de intervención específico para la persona.

La dependencia emocional alude a la necesidad de manifestación del amor y del vínculo afectivo, habitualmente a través de relaciones de pareja, que se complementa con un miedo irracional a estar solos o a no ser correspondidos emocionalmente.

Las personas que la padecen tienden a sentirse inferiores, culpables y a mostrar una baja autoestima. Es habitual encontrarse con cuadros depresivos o ansiosos, alteraciones en la conducta y con falta de confianza en uno mismo. Las personas que se encuentran en una situación de dependencia emocional tienden a mantener relaciones con parejas con carácter dominante y que se comportan de manera egoísta y autoritarias.

Dichas relaciones descompensadas o tóxicas suelen afectar en las interacciones con otros círculos sociales como los familiares o los amigos, viéndose reducidos o en permanente conflicto y aislando a la persona.

Al igual que no todas las adicciones son iguales, tampoco lo son las personas que las padecen. Por este motivo, desde Doctor Adicciones siempre se va a diseñar un plan de intervención personalizado para cada caso, teniendo en cuenta una perspectiva biopsicosocial que incluya todas las áreas de la persona: médica, psicológica y social. Además, en la medida de lo posible se debe incluir a la familia como pilar fundamental en la recuperación del proceso terapéutico.

Evaluación de la motivación para el tratamiento, preparación para el cambio y establecimiento de objetivos terapéuticos.

Etapa de evitación o limitación de los estímulos asociados al descontrol de la conducta. Esta etapa puede requerir de tratamiento farmacológico así como ingreso temporal en una comunidad terapéutica cuya duración varía en función de la historia de cada paciente. "

Consolidación del cambio: psicoeducación de cara a la normalización de las conductas, disminuyendo la sensación de "necesidad" y aprendiendo a realizar un uso controlado . También se incluye la incorporación de actividades alternativas y la prevención de recaídas. "

Seguimiento: acompañamiento en el tiempo para ofrecer apoyo y soporte.

La abstinencia debe plantearse como objetivo de tratamiento únicamente en el caso del juego patológico, en otras adicciones sin sustancia, la intervención debe enfocarse hacia una psicoeducación, para un manejo normalizado de estas conductas.

Si necesitas más información no dudes en hacernos una consulta o llamar al 684 30 45 43 sin compromiso. Estamos para ayudarte y aclararte todo lo que necesites. Para ti o un familiar